Días atrás fuimos a Chicligasta a visitar la iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria. Nos impactó la iglesia, muy del estilo de las capillas del Norte, con su sólida torre-campanario, el atrio, las galerías y la sacristía. Fuimos con la idea de encontrarla tal como se la aprecia, en la portada e interior, del libro “Templos Católicos de Tucumán”, de Carlos Páez de la Torre (h), Carlos R. Viola y Celia Terán, con fotos y diseño de Sebastián Rosso, publicado por LA GACETA en 2017. Pero nos encontramos con que actualmente la iglesia está casi abandonada y clausurada. Necesita urgente intervención, revoques, pintura. Por rendijas pudimos ver, con linterna, el interior. Las imágenes no están, posiblemente fueron guardadas para protegerlas. Sacamos fotos que ilustran sobre el antiguo edificio colonial y su actual estado de abandono. Dice Carlos Páez de la Torre (h), en el mencionado libro, que es la más antigua de las iglesias coloniales de Tucumán. Comenzó siendo una ermita, según la tradición allí estuvo San Francisco Solano en el siglo XVI. En el siglo siguiente tuvo problemas edilicios y quedó a punto de derrumbarse. Finalmente se hicieron importantes obras en 1796, fecha consignada en una viga a la entrada. El arquitecto Viola expresa que el edificio es de un “estilo entre mudéjar y americano”. Por Celia Terán, que estudió el aspecto artístico, sabemos que la iglesia tiene importantes imágenes de los siglos XVI y XVII, entre ellas la de la Virgen de la Candelaria. La iglesia es Monumento Histórico Nacional desde 1941 y es patrimonio cultural de la Provincia. Llama la atención el contraste con la iglesia de San Ignacio de La Cocha, también Monumento Histórico Nacional, muy bien conservada, tal como vimos días atrás.

Sara Peña de Bascary 

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